No cuento nada que no sepáis si digo que me encanta la fotografía. Me gusta mucho pasearme por mis álbumes antiguos, o por el disco duro de mi ordenador, y recordar momentos vividos, personas queridas, trasladarme por un momento a aquellos días que ya pasaron, para bien o para mal.
Hoy he revisado mi disco duro, buscando algo en concreto: mi primera quedada con el grupo de Flickr
"Tecendo Redes", hace ya más de dos años. Recordé los buenos momentos vividos con ellos desde entonces, con toda esa gente que he tenido el gusto de conocer, a unos más que a otros; un grupo al que me siento orgullosa de pertenecer, y que ya se ha convertido en una pequeña familia de locos por la fotografía. Y allí estaba él,
Magín, haciendo reír a la gente, poniendo caras, buscando el retrato perfecto, lamentándose de que no había hecho "ni una sola foto buena, ni una!" (su frase en todas las quedadas... y que por supuesto, no era cierto).
Hoy esas fotos y todos los recuerdos que me traen tienen un valor especial: Magín nos ha dejado, y los demás aún estamos intentando asimilarlo.
Hoy el muro de Facebook de Magín se ha llenado de mensajes de todos aquellos le conocíamos y queríamos. De entre todos los mensajes me quedo con el que le dejó Rebeca M. González, otra "Redeira":
"Y de repente la vida te hace recordar que cada momento es único, mágico, maravilloso. Que sólo despertar cada mañana es algo por lo que sentirse agradecido. Poder ver con los ojos el mundo y a las personas que quieres. Y que todo eso puede cambiar en un instante. Y que ya no hay un después. Y que puedes ser tú mismo. Hoy se nos ha ido Magín... Y yo todavía no me lo puedo creer."Aunque no coincido en lo de que "ya no hay un después", pues yo opino que sí lo hay y que es mucho más importante que los cuatro días que vamos a pasar aquí (pero ese es otro tema), la esencia de su mensaje es una gran verdad: No nos olvidemos de valorar cada momento que podemos pasar aquí, de agradecer cada mañana que podemos despertarnos y seguir adelante.
Ya te echamos de menos, Magín.
Y los que quedamos aquí, seguiremos haciendo fotos, seguiremos "cazando" con nuestra cámara momentos que nos gustará recordar más tarde. Momentos normales, quizá nada especiales, como un niño que se acerca y te dice "Mami, ¿me haces una foto?". "Pues claro que sí, Mateo".

Y algún día miraré atrás y sonreiré al recordarlo.