
Siempre es una buena terapia. Alber y yo los llamamos "abrazos de oso", que todos necesitamos de vez en cuando, y en momentos como estos, con más frecuencia...

Así que ya sabéis, a buscar al que tengáis más cerca, y a darse un buen achuchón. Lo a gusto que se queda uno...

Y la vida sigue...
Situaciones como estas nos enseñan duramente que la vida es corta y hay que disfrutarla, no perder el tiempo con estreses, enfados, malentendidos o gruñimientos. Y hay que sonreír más, que es gratis y siempre hay alguien al lado a quien le viene bien una sonrisa...
Esta va para vosotros.

¿Una sonrisita? ¿Por favor...?

Así me gusta... y a él también le gustaría vernos sonreír...
Si, la vida sigue. Esto debería ser otra lección como dices. Hay que aprovechar cada minuto y dejarnos de bobadas.
ResponderEliminarYo me estoy aplicando el cuento duramente estos días. A ver si me dura...