
Pero no me puedo quejar, yo soy igual de contradictoria. Unos días me los comería a besos... y otros me pregunto por qué no me los habré comido!! Tengo algo de Dra. Jeckyll / Mrs. Hide. Puedo quedarme 10 minutos embelesada viéndoles jugar, inundada por un inmenso orgullo maternal... y 10 minutos después ponerme de la peor de las leches y pegarles cuatro gritos por alguna trastada que han hecho (sí, hacen trastadas... Muchas... Incluso con esa carita de no haber roto un plato en su vida...).

Sin embargo, de un tiempo a esta parte, esos arrebatos de loca histérica me duran bastante poco. Cuando veo llegar a Mrs. Hide, me paro, respiro, y cuento hasta donde haga falta... lo suficiente para darme cuenta de que "no era para tanto", y para darme tiempo a buscar una alternativa al cabreo y la bronca, que con los niños no funciona para nada. Y la verdad, me basta con pensar en positivo. Difícil a veces, y más cuando se te acumulan las cosas, el cansancio, el estrés y todo eso, pero a poco que una se pare a pensar, las razones para sentirme bien consiguen distraerme de las razones para sentirme mal. No que las ignore, es imposible, todos tenemos nuestros problemas y no se trata de finjir que no están ahí... Pero como decía no-sé-quién (quien quiera que fuera, era bien listo!): "Si tus problemas tienen solución, ¿para qué te preocupas? Y si no tienen solución, ¿para qué te preocupas?". Razón tiene! ¿O no?
Un par de apuntes blogueros prácticos para terminar:
- Please, si me dejáis comentarios "Anónimos", al menos identificaos... Estoy intentando contestar a vuestros comentarios (creo que lo he hecho en los dos últimos posts), y me gusta saber a quién me dirijo!! :-)
- Luisina, con toda la razón del mundo, me pidió que le explicara lo de "Maloserá", que para los gallegos es tan evidente que no somos capaces de explicarlo... pero lo he intentado, así que la explicación vale para todos. ¡Gracias Luisina!

