Y es que lo que menos me esperaba yo era una tarde fotográfica... pero descubrimos un sitio nuevo para pasear, y aquella luz era irresistible... (también aquellos campos de girasoles, pero no conseguí hacerles ni una foto decente!!)

Todo empezó con el cumplimiento de una promesa: un paseo en bici papá y Mateo solos. Y allá se fueron...

Nosotros fuimos más tarde en coche y les esperamos en el punto de llegada. Mateo disfrutó el paseo a pesar del esfuerzo...

Nos dedicamos a pasear por los alrededores, y descubrimos un pequeño parque cerrado, que había llamado la atención de Mar este fin de semana, pero que nunca habíamos visitado... y resultó genial, perfecto para peques, bicis, paseos tranquilos... y muchas fotos!

Y quién se resiste a coger unas flores tan bonitas?...

A David era fácil hacerle fotos, iba a cámara lenta, parándose en cada piedra, en cada flor... mientras sus hermanos iban "motorizados" y enseguida les perdíamos de vista...


Lo que le gusta el campo a este niño...

Y ya si encima le dejaban un rato la bici... ¿qué más se puede pedir?

O te puede llevar tu hermano...

... mientras tú sigues contemplando las florecitas...

Eso sí, a falta de cinturón de seguridad, nada como un buen achuchón...

(Ya me apetece volver otro día...)